¿Vacaciones en un destino exótico? Vigila esos temidos golpes de calor…

¿Lo notas? Ese armario tan cambiado, esa ligereza recién descubierta al pasear por la calle, ese cosquilleo al sentir la brisa sobre tu cuerpo… el buen tiempo parece que se está decidiendo a instalarse, y el verano nos espera a la vuelta de la esquina. El sol te recibe al salir del portal, ves más gente por la calle e incluso seguro que has notado que las sonrisas te salen más baratas de lo habitual. Es la combinación de un hecho científico, la ineludible relación entre el sol y nuestro estado de ánimo, y uno emocional, la proximidad del verano y nuestro ímpetu por hacer planes y anticipar las ansiadas vacaciones.

Sea como sea, el buen tiempo y las temperaturas ascendentes vuelven a formar parte de nuestra rutina, y aunque es un hecho bien recibido y sin duda tiene sus ventajas para la salud física y mental, también conviene poner el foco en posibles complicaciones que puedan derivar del calor excesivo, especialmente si tienes planeado viajar este período estival a algún destino con condiciones climáticas más extremas que las nuestras.

¿Estás pensando en cruzar el charco y degustar los placeres de las playas caribeñas? ¿O tal vez te inclinas más por una intrépida ruta mochilera por la inhóspita Tailandia? Sea cual sea tu caso, compartirás tu viaje con dos pasajeros: el calor en el aire y la diabetes en tu mochila. Y se trata de dos viajeros que no son precisamente de buena convivencia. Y es que la diabetes hace que sea más difícil para el cuerpo lidiar con las altas temperaturas y la humedad del período veraniego. Concretamente, en las personas con diabetes tipo 2 la deshidratación tiende a acelerarse cuando los niveles de azúcar en sangre alcanzan niveles altos, debido al aumento de la orina y el sudor segregados.

Ante el implacable calor del verano en determinados climas (¡y tampoco hace falta salir de la península para subir de los 40 grados!), conviene tomar precauciones extra. Si además, eres paciente con diabetes, estas recomendaciones deben estar aún más interiorizadas:

  • Hidratarte constantemente. Ten siempre a mano un botellín de agua.
  • Usa protector solar.
  • Busca la sombra, evita la exposición directa al sol.
  • Protege tu cabeza con una gorra o sombrero.
  • Lleva ropa ligera y fina, preferiblemente de algodón.
  • Conserva tu insulina y tu glucagón en lugares refrigerados. Si vas a pasar el día fuera, sin acceso a una nevera, utiliza un contenedor refrigerado o un recipiente específico.
  • Evita el alcohol, acelera el proceso de deshidratación.
  • Vigila los síntomas de deshidratación y anteponte a ellos: sensación de fatiga, somnolencia, migrañas…

Planificando y tomando las medidas de precaución adecuadas, seguro que lograrás unas vacaciones para recordar, sin una mala experiencia que contar.

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