Por qué tomar la fruta entera en lugar de en zumo

Decir que la fruta es buena suena tan obvio y manido como afirmar que el tabaco aumenta el riesgo de cáncer y enfermedades cardiovasculares, o que el sedentarismo es la raíz de muchos problemas de salud, y por ello venimos ya unos cuantos años escuchando aquella recomendación de consumir 5 raciones diarias de frutas y hortalizas frescas. La fruta también de ocupar un lugar fundamental en la dieta diabética (siempre calculando los carbohidratos de cada pieza y llevando un buen control de las raciones ingeridas) porque, entre otros motivos, contribuye a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y  a mejorar los niveles de colesterol.

Sin embargo, y a pesar de sus deliciosos, variados e intensos sabores, hay muchas personas que no son muy aficionadas a la fruta, y deciden tomar un “atajo” mediante la ingesta de zumos. Aunque tomar zumos no es malo, es importante saber que no es lo mismo que consumir fruta, y por tanto los efectos en el organismo y en los niveles de glucosa son diferentes, incluso en el caso de los zumos caseros.

¿En qué se diferencia comer una fruta de beber un zumo?

  • En primer lugar, al hacer el zumo se suele dejar fuera la pulpa, y todos los minerales y vitaminas que atesora, y lo mismo pasa con la piel (en aquellas frutas en las que la piel es comestible).
  • Por otro lado, según la Academia Americana de Pediatría, los efectos metabólicos de la fruta no son equiparables a los de los zumos. «Kilocaloría por kilocaloría, el zumo puede ser consumido más rápido que la fruta entera». Esta facilitación de la ingesta puede aumentar el riesgo de ganancia de peso, además de dificultar el control de la glucosa ingerida.
  • La sensación de saciedad, por otro lado, es mayor si tomamos fruta entera. La masticación, como primera fase del proceso digestivo, puede contribuir a apaciguar las ansias alimentarias.
  • Aunque haya que comer fruta entera, no hace daño tomar zumo de forma controlada. Eso sí, mejor exprimido (evitar los llamados “néctares de frutas”, por sus azúcares añadidos) y si es hecho en casa, mejor (y sin colar la pulpa).

¿Significa esto que hay que apartar los zumos de nuestra vida? Ni mucho menos, pero sí que es importante saber que cuando bebemos un zumo de naranja no estamos realizando, en términos nutritivos y metabólicos, una acción similar a comernos la naranja entera. Comer fruta fresca es uno de los pilares de una buena salud… ¡y además está deliciosa!

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