Mitos e ideas equivocadas sobre la diabetes tipo 2

Aunque bajo el “apellido” diabetes mellitus se engloban varios nombres diferentes, como la diabetes tipo 1, diabetes tipo 2 o la gestacional, se trata de enfermedades diferentes que responden a causas distintas y, por tanto, no se abordan con los mismos tratamientos. La consecuencia es la misma en todos los casos: un alto nivel de glucosa en sangre. Sin embargo, el motivo puede estar en diversos factores relacionados con la insulina, la hormona que ayuda a las células a utilizar la glucosa de la sangre.

En el caso de la diabetes tipo 1, la causa está en una producción nula o insuficiente de insulina por parte del páncreas, mientras que en la gestacional o en la tipo 2, la diabetes sucede como consecuencia de una resistencia a la insulina que impide al cuerpo convertir la glucosa en energía, lo que provoca que esta glucosa se acumule en el torrente sanguíneo y se produzca hiperglucemia.

Algunas personas se refieren erróneamente a la diabetes tipo 2 como “la diabetes buena” o “menos mala”, porque requiere de menos mediciones que la tipo 1 y en muchas ocasiones puede controlarse sin necesidad de inyectar insulina. Sin embargo, es una enfermedad igual de grave y ha de ser tomada en serio para evitar complicaciones. Repasamos y desmontamos algunos de los mitos más comunes.

  • ¿Los pacientes con diabetes tipo 2 no necesitan insulina? Aunque en muchos casos la diabetes tipo 2 puede tratarse con antidiabéticos orales que pueden actuar de diversas formas (aumentando la producción de insulina por el páncreas, reduciendo la producción de glucosa por el hígado, ralentizando la absorción de glucosa en el tubo digestivo o disminuyendo la resistencia a la insulina en el músculo, etc.), un número elevado de pacientes requiere también de inyecciones de insulina. De hecho, de acuerdo a Andrea Penney, educadora en diabetes de Joslin Diabetes Center, la no adopción de unos hábitos de actividad y nutrición saludables puede resultar en un aumento de la glucosa en sangre sólo controlable mediante insulina.
  • ¿Sólo las personas adultas pueden padecer diabetes tipo 2? Se trata de una enfermedad más asociada a los hábitos y estilos de vida que se da con más frecuencia en personas adultas, porque tienden a un estilo de vida más sedentario. Sin embargo los niños con una alimentación descontrolada, baja actividad física y sobrepeso también se encuentran en riesgo de padecer diabetes tipo 2.
  • ¿Sólo las personas con sobrepeso pueden padecerla? Aunque el sobrepeso es uno de los principales factores de riesgo de esta enfermedad, también pueden padecerla las personas delgadas, especialmente adultas.
  • ¿No hay una predisposición genética a la diabetes tipo 2? Aunque es una enfermedad muy asociada a hábitos de vida poco saludables, existen más de 80 pequeñas diferencias en el ADN que pueden predisponer a unas personas frente a otras a esta enfermedad. Una investigación reciente ha arrojado nueva luz sobre estos factores genéticos, que han supuesto un misterio durante décadas.
  • ¿Puede la diabetes tipo 2 dar lugar a complicaciones tan graves como la tipo 1? Aunque hay complicaciones propias de la diabetes tipo 1, como la cetoacidosis diabética ambas enfermedades comparten muchas consecuencias de riesgo, como problemas cardíacos, nefropatía, retinopatía o úlcera del pie diabético, que pueden originarse ante una ausencia de tratamiento o la adopción de unos hábitos de actividad y nutrición poco saludables. El buen control glucémico es tan obligatorio para pacientes de diabetes tipo 2 como para pacientes de diabetes tipo 1. 
  • ¿Puede curarse adoptando unos hábitos saludables? La diabetes tipo 2, al igual que la tipo 1, es una enfermedad crónica y no puede revertirse. Sin embargo, adoptar unos hábitos saludables y una dieta saludable sostenida en el tiempo es fundamental para evitar complicaciones. La dieta forma parte del tratamiento de la diabetes tipo 2 junto a la medicación prescrita por el especialista; sin embargo este es un punto a interiorizar por muchos pacientes. De acuerdo al Estudio Dawn de 2015, la adherencia al tratamiento dietético de la diabetes tipo 2 era de tan sólo el 37%, frente al 78% del farmacológico.

La diabetes tipo 2 es por tanto una enfermedad que debe ser controlada, al igual que la tipo 1, mediante un tratamiento médico y una serie de conductas sanas que ayuden a mantener la glucemia en niveles óptimos. La comunicación con el especialista y la constancia y compromiso con sus prescripciones son factores obligatorios para un óptimo control de la enfermedad.

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