Las vacaciones escolares y la autonomía de los niños con diabetes

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Llegan las vacaciones de Semana Santa, ansiadas por los niños y, aunque también deseadas, en ocasiones temidas por los padres. En esta época, los más pequeños abren un paréntesis en sus obligaciones lectivas para tomar un respiro antes de sumergirse de lleno en la recta final del curso, y estos paréntesis pueden convertirse en una válvula de escape para que suelten todo el estrés acumulado, salgan a la calle, jueguen con sus amigos… Al mismo tiempo, este período puede ser una nueva fuente de ansiedad para unos padres que por unos días dejan de tener tan controlado lo que hacen sus hijos, dónde se encuentran o qué problemas pueden tener.

Si a esto le sumamos el estrés añadido de la diabetes infantil y las responsabilidades de autocuidado de los pequeños, nos encontramos un explosivo cóctel que impedirá a los padres respirar tranquilos. Si nos ponemos a buscar o pedir consejo para cómo afrontar la diabetes en niños y adolescentes, hay uno que siempre predomina y flota sobre los demás: fomentar la autonomía. Si se han ido cediendo al pequeño o pequeña las dosis de responsabilidad requeridas a lo largo del tiempo, habrá aprendido a conocer sus responsabilidades y, sobre todo, a conocer el funcionamiento de su cuerpo. Aprenderá cómo reaccionan sus parámetros sanguíneos ante determinados estímulos (dosis de insulina, actividad física, comer determinados alimentos…) y sabrá regularse por sí mismo, siempre con la supervisión paterna y materna necesaria.

En estas semanas de paréntesis escolar que no llegan a solaparse del todo con las de los padres es aconsejable que tengan interiorizadas las tareas de la única asignatura para la que no pueden coger vacaciones: su diabetes. Y por ello, la Fundación para la diabetes ha elaborado, junto a la psicóloga experta en terapia Infanto-Juvenil Olga Font, un decálogo para fomentar la autonomía de los niños con diabetes. Repasamos los 10 consejos planteados en el documento:

  1. Favorecer la independencia de los niños. No quedarse en el “hacer por hacer”, sino explicándole los motivos de las mediciones, de la administración de insulina…
  2. Darle responsabilidades en pequeñas dosis. Que vaya asimilando poco a poco sus obligaciones como si fueran tareas de su vida contidiana.
  3. No “fiscalizar” sus acciones. Darle la confianza que necesita y enseñarle que puede cuidar de sí mismo.
  4. No resolver sus problemas con otros niños. No siempre tendrá el cobijo del hogar para protegerle, es mejor ayudarle a resolver él sólo sus problemas promoviendo su autoestima y autonomía.
  5. Valorar sus opiniones. Según vaya haciéndose mayor tendrá que ir teniendo voz y voto a la hora de decidir cómo llevar a cabo las distintas tareas, en función de lo que él o ella considere más apropiado.
  6. No hacer del niño el centro del universo paterno/materno. El niño o niña con diabetes tiene que ver su situación normalizada, y es bueno que otras personas de la familia y el entorno también puedan servir de apoyo, para que los padres no carguen con el mundo sobre sus hombros.
  7. Darle la iniciativa en pequeñas tareas. No tiene que adquirir sus responsabilidades como quien se estudia un texto de carrerilla; en la medida que él comprenda la importancia de cada tarea, podrá ir llevándolas a cabo sin necesidad de estar encima de él.
  8. Fomentar la comunicación. Hablarle de todo lo relacionado con la enfermedad y escuchar sus posibles dudas o preocupaciones.
  9. Felicitarle por lo que hace bien. Es bueno acostumbrarle a que se sienta orgulloso de sus avances, reforzando así el comportamiento positivo.
  10. No obsesionarse con la perfección. Se pueden cometer errores, y posiblemente se cometerán. Es importante aprender de ellos y saber rectificarlos.

¿Y tú? Como madre o padre de hijo/a con diabetes, ¿añadirías algún consejo a la lista, en base a tu experiencia?

 

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