¿No hay límites con la diabetes?

Sabéis que desde este blog y desde las redes de Gluc Up 15 siempre nos ha gustado enarbolar la idea de que una persona con diabetes que tiene su glucosa bajo control es tan capaz de cumplir sus retos como una persona totalmente sana. Como muestra tenemos botones de sobra, tales como Susana Ruiz y sus desafíos en el Himalaya y en Groenlandia, Antonio Lledó y la Titan Desert, Josu Feijoo y sus expediciones al Everest, o las carreras de Francisco Tapias, del blog tan apropiadamente titulado La Diabetes no es mi límite.

Sin embargo, y a pesar de que a día de hoy hay herramientas e información de sobra para que una persona con diabetes lleve una vida normal y sin contratiempos, ciertas regulaciones vigentes impiden que algunas personas con diabetes puedan realizar sus sueños. Es el caso de las pruebas de bombero, donde las rigurosas exclusiones médicas dejan fuera a las personas con diabetes tipo I, tipo II o la llamada diabetes insípida (deficiencia de vasopresina) o las del cuerpo nacional de policía.

Quizás estas exclusiones puedan entenderse debido a que se trata de profesiones de riesgo en las que la vigilancia de la salud es crítica. Antes se tenía poca información sobre el control de la diabetes y era necesario vivir 24 horas al día preocupado de tus niveles de glucosa. Pero hoy en día nos hartamos de ver casos de personas que son diagnosticadas con diabetes y, no sólo se sobreponen a ella, sino que incluso adquieren la responsabilidad de mejorar sus hábitos de nutrición y actividad física, lo cual repercute de forma indirecta en una mejora de su salud.

Es indiscutible que toda normativa tiene una razón de ser y está hecha para respetarse, pero también para modificarse cuando se demuestra que un determinado colectivo aporta motivos suficientes y experiencias prácticas para ello.

Como “botones de muestra” no nos faltan en este blog, aquí os dejamos el caso de Daniel Villar, a quien Patricia Santos, de Vive Tu Diabetes, entrevistó hace algo más de un año en relación a esta problemática que afecta a la comunidad diabética. Se trata de un bombero que fue diagnosticado con diabetes a la edad de 36 años (no te pueden quitar la plaza si la enfermedad es diagnosticada cuando uno ya es bombero). Daniel es un ejemplo claro de cómo esta enfermedad, con el control adecuado, no supone un impedimento para el paciente, sino que puede convertirse en un acicate para luchar por mantenerse en forma.

¿Opináis que ha llegado el momento de que se levanten estas limitaciones, o al menos se otorgue a las personas con diabetes la posibilidad de demostrar que tienen sus glucemias bien controladas? ¿O creéis que aún es pronto para ello, y las exclusiones están bien justificadas?

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