Entrevistamos a Susana Ruiz antes del Elbrus 2016

Susana Ruiz se marcha en apenas unas semanas a su nuevo reto montañero. Reto a reto, gana experiencia, seguidores y confianza al tiempo que rompe mitos preestablecidos sobre la diabetes. Ella padece diabetes tipo 1 y ha trepado al techo de África, ha surcado gélidos lagos groenlandeses y se ha sumergido en el corazón del Himalaya. Esta heroína sin superpoderes tiene, en cambio, el don de demostrar con cada uno de sus desafíos que las barreras que coloca la diabetes en el camino de los pacientes pueden sortearse con trabajo, esfuerzo y, sobre todo, creyendo en uno mismo.

¿Su próxima aventura? El Elbrus. Con 5.642 metros, es el pico más alto de Rusia y del Cáucaso. Lleva todo el año preparándolo y carga experiencia de sobra a sus espaldas para superarlo, pero esto no mengua la dimensión de su desafío. Pese a ser un pico algo más bajo que el Kilimanjaro, cuyos 5.891 metros ascendió el pasado verano, esta mole que ronda la frontera con Georgia alberga dificultades de distinta índole a las del gigante africano. En palabras de Susana, el principal escollo será «sortear las dificultades propia de esta altitud en un recorrido de crampones y piolet».

¿Hacemos un repaso a tu mochila?

Lo imprescindible, las herramientas que me ayudan en el buen control de la diabetes: insulina, Gluc Up 15 para solventar las hipoglucemias, el monitor continuo Dexcom para conocer la Tendencia y mi glucómetro Glucomen XL de Menarini Diagnostics para mis controles glucémicos. Este año además me acompañará un seguro de viaje para personas con diabetes de Barchilon-ERV. En tema de ropa, la apropiada para las frías temperaturas que tendremos que soportar, de entre -10 y -15 grados, incluido el saco de dormir, toda la equipación de ALTUS.

De tu mochila a tu cabeza. ¿Qué has sacado de tus retos anteriores? ¿Qué aprendizaje llevas siempre contigo a la montaña?

De mis retos anteriores, las vivencias, la sensación de estar más viva que nunca. Por su puesto he aprendido a controlar mi diabetes con las herramientas que me acompañan y la altitud. La montaña es un camino en el que se sufre pero la recompensa es impresionante, a nivel de paisajes y de sensaciones. Es una experiencia vital.

¿Hasta qué punto te acuerdas de la diabetes cuando te encuentras a más de 5.000 metros de altura?

La diabetes siempre viaja y asciende conmigo, forma parte de mí y es algo a tener muy en cuenta para solventar problemas y evitar riesgos. Pero también me aporta una satisfacción mayor cuando alcanzo la cima porque me demuestro a mí misma que puedo.

Cada vez más personas, con diabetes y sin ella, siguen tus retos y te mandan sus ánimos. ¿Te sientes arropada sabiendo que hay tanta gente que te apoya?

Muchísimo. Durante estos años he tenido la suerte de conocer a gente fantástica, buenas personas con las que espero seguir manteniendo relación después. Es una gozada de verdad todo lo que estamos viviendo, las experiencias en las charlas, los comentarios de ánimo y la cercanía de los patrocinadores. En la cima del Kilimanjaro grabamos un vídeo dedicado a todos ellos, agradeciendo su apoyo. Una vez más, ¡gracias!

¿Y tú? ¿A quién idolatras? ¿Quién o quiénes han sido tus referencias a la hora de lanzarte a la alta montaña?

Edurne Pasabán, Juanito Oyarzabal y Kilian Jornet son referencias muy importantes. Pero lo que me lanzó a la montaña ha sido el camino que he ido recorriendo, la necesidad de vivir, sentir y descubrir. 

Hay gente que no respeta lo suficiente a la montaña. ¿Puedes contarnos la situación que más te ha impactado presenciar en tus retos?

Esto ocurre, cierto. En el Kilimanjaro observamos a gente desde el primer con una indumentaria poco adecuada, gente que pensaba que aquello era una “domingada”. Hay que tener respeto a la montaña y prepararse muy bien, llevar el material adecuado, conocer los límites de cada uno. Recuerdo el primer día del Kilimanjaro a una chica China que ascendía muy rápido, parecía que tenía prisa, no hacía caso al guía que le aconsejaba ir más despacio, no disfrutaba del paisaje. La montaña no es una competición, es un camino que sufrir, disfrutar y descubrir, en el que hay que cumplir las normas de aclimatación, descanso, hidratación, alimentación. En ocasiones puede tornarse un ambiente hostil al que tienes que adaptarte, y tienes que estar en las mejores condiciones para afrontarlo.

¿Cuál es el principal escollo del Elbrus?

Es una montaña nevada, en la que tendremos que utilizar crampones y piolet hasta la cima, las rampas están en torno a los 35º -40º y el frío puede ser muy intenso, de -10 a -15ºC.

¿Hasta qué punto es importante la climatología? ¿Hay posibilidades de que la cima esté impracticable?

Fundamental. El tiempo es muy cambiante, por ello tenemos dos días para intentar acometer la cima. ¡Espero que nos deje subir la montaña!

El año pasado el trágico terremoto de Nepal te impidió acometer el ascenso al Mera Peak. ¿Volverás a intentarlo en el Himalaya?

Sí, queremos volver. Es uno de los objetivos cara el 2017. Todavía no tenemos definido todavía si al Mera Peak o Island Peak. Pero nos gustaría volver, nos ha dado mucho aquella aventura y tenemos que volver.

 

Y por último, queremos desearte mucha suerte en tu reto. Como siempre, esperamos que el tiempo acompañe y que, como dices, “la montaña os deje subir” y podamos verte regresar con un nuevo reto logrado, una sonrisa y montones de asombrosas fotografías.

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