En verano, disfruta de una alimentación sana

Se acerca el verano, el sol, las piscinas, las playas y como no podría ser de otra manera las terracitas de los bares en buena compañía. Esta época del año, además de un merecido tiempo de descanso y relax, supone uno de los momentos en los que más descontrolamos y dejamos a un lado nuestro cuidado de la alimentación y la importantísima rutina de practicar ejercicio físico casi a diario.

Durante el verano salimos más a cenar, nos permitimos más licencias con alimentos no tan recomendables como los helados u otros dulces, tomamos más bebidas azucaradas o se consume más alcohol. En cualquier persona esto supondría únicamente el “coger” dos o tres kilos de más a finales del verano, pero en el caso de una persona con diabetes puede suponer un alto riesgo tanto a corto como a largo plazo.

El descontrol de la alimentación y la reducción de la práctica de deporte conllevan una alteración directa de los niveles de glucosa aumentando el riesgo de sufrir hiperglucemios y/o hipoglucemias . Además a la larga, el descontrol de la diabetes puede acarrear consecuencias y trastornos aún más graves en la vista, órganos como el riñón o la aparición de problemas como el pie diabético.

Teniendo en cuenta todo lo anterior hay una cosa que podemos afirmar con total seguridad, la diabetes nunca descansa y por tanto nuestro control de la misma tampoco puede hacerlo. Podemos y debemos disfrutar de todo lo positivo que trae el verano, pero siempre sin dejar de vigilar la alimentación y el ejercicio. Si vamos tener una cena con amigos, o ingerir más alimentos y bebidas de lo normal, el deporte tiene que aumentar en la misma medida.

A continuación os dejamos algunas recomendaciones que pueden resultar útiles en lo referido a mantener una alimentación sana durante el verano:

  • Con el calor apetecen menos las comidas calientes, debemos aprovecharlo para variar un poco el menú, y sin dejar de contar las raciones de hidratos de carbono, echar mano de productos frescos y saludables como las ensaladas de lechuga, pasta o arroz.
  • Concienciarse de que el tomar helados u otros dulces típicos de esta época, es algo que se puede hacer como una excepción, intentando además reemplazarlos por otros hidratos de carbono que fuéramos a tomar durante la comida o cena.
  • Aprovechar, si se dispone de mayor tiempo libre, para aumentar la actividad física, tanto con deportes como con actividades no sedentarias, el buen tiempo también está de nuestro lado.
  • Realizarnos mediciones de glucosa extras puede sernos de gran ayuda, pues por ejemplo el estar constantemente en el agua de la piscina o la playa puede conllevar que las glucosa baje más rápidamente de lo normal.

Pero sobre todo, tener sentido común, cambiar lo menos posible vuestros hábitos que tan bien funcionan durante el resto del año y lo más importante, ¡disfrutar del veranito!

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