El Big Monday, un “atlas” para viajeros con diabetes

Recientemente hemos comenzado una nueva e ilusionante colaboración que queremos mostrar a nuestros seguidores. Os presentamos a Damián y Ashley, dos viajeros que han decidido dar una vuelta al mundo muy particular, un proyecto que persigue, en última instancia, la elaboración de un “atlas diabético” que sirva de guía a aquellas personas con diabetes que vayan a viajar, por ejemplo, a Oceanía o países del sudeste asiático. Nos embarcamos con ellos, con una provisión de sticks de Gluc Up 15 que les permitan viajar con una mayor seguridad, y hablamos con Damián de El Big Monday para que nos explique paso a paso su iniciativa.

Empezamos yendo al grano. ¿Qué es “El Big Monday”? ¿Por qué ese nombre?

El Big Monday es un blog bilingüe que empezé con mi pareja, Ashley, hace unos meses y en el cual contamos nuestros viajes y brindamos información útil para diabéticos.

El nombre procede de una de nuestras películas favoritas, The Big Wednesday (El Gran Miércoles), pero mezclamos el inglés y el castellano porque, como Ashley es de Estados Unidos, es como habitualmente hablamos entre nosotros. Y además, el lunes fue nuestro día libre desde que nos conocemos y era el día que siempre usábamos para conocer lugares nuevos y escapar de Bilbao.

 ¿Qué países vais a visitar?

Es difícil hacer una lista exacta cuando se trata de un viaje tan largo y no nos gusta demasiado dibujar la ruta antes de transitarla. Ahora estamos en Nueva Zelanda, nuestra primera parada, y luego nos gustaría seguir por Australia para más tarde aterrizar en Asia. Todo lo que venga después está por decidirse y lo iremos viendo a lo largo del camino. 

Queréis observar cómo gestionan la diabetes los sistemas sanitarios de vuestros países de destino, para elaborar una guía especializada para el viajero con diabetes. ¿Tenéis algún método? ¿Cómo vais a recoger esa información?

Nuestra idea es ponernos en contacto con las asociaciones u organizaciones de cada país para que nos den esa información y luego nosotros volcarla en el blog. También, gracias a las redes sociales, es más fácil conectarnos con la comunidad diabética y con los profesionales que se dedican a la diabetes. De esta manera, recogeremos varios puntos de vista al respecto. Aunque siempre dependerá de lo que nos encontremos en cada país.

¿Estará todo publicado en vuestra página web?

La idea del blog, además de narrar nuestras aventuras y desventuras por el mundo, es intentar hacer un “atlas diabético” para poder brindar información de interés a futuros viajeros con diabetes.

¿Cuáles son las principales precauciones al viajar con diabetes?

Los diabéticos debemos tomar ciertas precauciones siempre, viajemos o no. Entonces, si ya sabemos relacionarnos con la condición de ser diabético en casa, no deberíamos preocuparnos demasiado cuando estamos viajando con respecto a eso. Con esto quiero decir que, por ejemplo, si hace mucho calor en el lugar que vamos a visitar, hay que tomar las mismas precauciones que cuando hace mucho calor donde vivimos. De todas maneras, es recomendable hacerse más análisis diarios de lo habitual para saber cómo están nuestros valores mientras viajamos y actuar en consecuencia.

¿Habéis tenido alguna dificultad relacionada con la diabetes en otros viajes? ¿Alguna anécdota curiosa?

Mi mayores miedos son siempre en las fronteras o aeropuertos ya que es donde tu viaje puede cambiar totalmente porque no te dejen pasar la insulina. Por ejemplo, una vez en el aeropuerto de Bilbao me dijeron que seguro que al lugar que iba no me iban a dejar entrar con tanta insulina porque ellos creían que era mucha. Al llegar a Hong Kong, le dije a la persona del control que traía insulina conmigo y me dijo que no tenía ni idea de lo que era y que pasara la mochila por lo rayos. Asustado, dejé la mochila en los rayos y cuando la fui a buscar, la misma persona me sonrió y me deseó buen viaje.

En Belfast, hace unos años, estábamos buscando un sitio para comer y yo tuve un bajón de azúcar repentino y no llegué a darme cuenta. Lo que me contó Ashley, porque yo no recuerdo mucho al respecto, es que me senté en la mesa y quería comer un plato con pollo (soy vegetariano hace 20 años). Como estaba tan enfadado discutiendo con ella, Ashley se dio cuenta que algo no andaba bien y pidió un zumo de naranja y unas galletas al dueño del restaurante. El azúcar me subió, le pedí perdón a Ashley y pedí mi plato vegetariano y todo quedó en un susto.

Entrevistamos a El Big Monday

Debutaste con 24 años… ¿Cómo acogiste la noticia? ¿Te costó adaptarte a las nuevas responsabilidades?

La noticia siempre es dura. La mente se te llena de preguntas y proyectas un futuro lleno de limitaciones y privaciones. Luego, con el tiempo, te vas dando cuenta que esas limitaciones no eran tan así y que, con disciplina y constancia, la diabetes no es un impedimento para seguir haciendo una vida normal.

En general, siempre fui una persona con buenos hábitos de vida. Por ende, tampoco tuve que hacer grandes cambios en mi vida cotidiana más que llevar siempre conmigo la insulina y todo el material de diabético. Ahora, una mochila con todo esto me acompaña allá donde voy.    

¿Cuáles son tus claves para mantener un buen control glucémico?

El secreto fundamental es la perseverancia. Todos los diabéticos debemos pasar por un proceso de formación y adaptación y, según la persona, ese proceso puede durar más o menos. Pero nunca hay que rendirse, debemos tomar la diabetes como una condición que nos hace diferentes pero nunca como una enfermedad que nos va a limitar. Y para eso hay que luchar, hay que ser consciente de lo que comemos, hacer ejercicio y tener una rutina alimentaria. Esas son básicamente mis claves.

¿Qué consejo darías a alguien que acaba de debutar en diabetes?

La situación no es tan oscura como uno se puede imaginar cuando le diagnostican diabetes. Después de más de 10 años “conviviendo” con ella, puedo decir que no me he privado de nada (más que de alguna que otra tarta) y que ahora mismo estoy cumpliendo mi sueño de dar la vuelta al mundo. La vida sigue, hay que mirar hacia adelante y no perder de vista todos esos proyectos que teníamos antes de debutar con la diabetes. Sólo es una piedra en el camino, pero no el final del viaje.

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