Calor, diabetes e hipoglucemias. ¿Cuál es la relación?

Atravesamos julio entre ola y ola de calor. El verano y las altas temperaturas continúan su avance y cada vez son más las personas que toman el coche o el avión y surcan carreteras o cielos en busca de unas merecidas semanas de descanso. El estrés del trabajo puede ser agotador y es saludable e incluso necesario tomarse vacaciones para desconectar, reponer energías y, sobre todo, disfrutar del buen tiempo. Pero casi todo disfrute viene con su lista de riesgos y precauciones y, en el caso de la diabetes, esta lista tiende a ampliarse. Es el caso de la relación entre el calor, la diabetes y las hipoglucemias.

¿Qué efectos tiene el calor sobre la glucemia?

Las altas temperaturas pueden afectar al control de la diabetes más de lo que algunas personas creen, y cuando se alcanzan cotas de calor tan altas como las de este verano se convierten en un factor muy importante a tener en cuenta en la toma de decisiones. El calor provoca vasodilatación, lo que a su vez genera una aceleración en la absorción de la insulina, con el consecuente riesgo de que se produzcan episodios de hipoglucemia.

Por otro lado, la deshidratación del cuerpo puede disminuir el flujo sanguíneo por los riñones, haciendo que sea más difícil eliminar la glucosa por la orina y provocando, por tanto, un incremento en la concentración de glucosa del organismo.

Con estos factores en mano, el número de bolas malabares que tiene que mantener en el aire el paciente con diabetes parece aumentar y complicar la ya de por sí desafiante tarea de mantener la glucemia en unos valores adecuados. Entonces, ¿qué se puede hacer para reducir al máximo el riesgo de complicaciones de la diabetes derivadas del calor y el sol estivales?

Consejos contra las altas temperaturas

  • Hidratación. Básica y fundamental. Mantener nuestro cuerpo hidratado (por dentro y por fuera) es una obligación para reducir el riesgo de múltiples problemas de salud. Por lo tanto, recuerda beber al menos dos litros de agua al día (e incluso más, en caso de ejercicio físico intenso). Evita en la medida de lo posible las bebidas con cafeína o una elevada dosis de sodio, pues pueden tender a deshidratar.
  • Vigila tus niveles glucémicos de forma frecuente (a ser posible, constante, en caso de disponer de un sistema de medición intersticial), especialmente si vas a realizar ejercicio. En caso de notar síntomas que identifiques con una hipoglucemia (debilidad repentina o mareos), comprueba tu glucemia antes de tomar ninguna decisión para asegurarte de que lo que estás sufriendo no es un golpe de calor (en ocasiones pueden confundirse las señales).
  • Conserva tu insulina y el resto de materiales en un lugar fresco para evitar que se dañen por las altas temperaturas. Consulta con tu especialista si puede convenir cambiar el tipo de insulina durante los meses de verano, en lugar de modificar las dosis.

Se trata, ante todo, de que disfrutes de tus vacaciones sin sobresaltos que amenacen con estropear tu ansiado descanso y poner en riesgo tu salud. Con estos consejos en la mochila, y tu sentido común como principal herramienta de control de la diabetes, seguro que vivirás un verano fantástico.

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