Avances en diabetes: la medición continua de glucosa

El tiempo transcurre tan rápido que a veces se escapa entre los dedos, sin detenerse ni por un instante. Muchas veces podemos estresarnos por lo rápido que avanza todo, y algunos cambios pueden no ser bien recibidos, pero no cabe duda de que muchas de estas novedades llegan para mejorar nuestro día a día. Es lo que podemos vivir en la diabetes, año a año, cuando algunas investigaciones y estudios que fueron un día el embrión de una mejora se convierten en realidad y dan como resultado nuevos productos para elevar la calidad de vida de los pacientes: nuevos tratamientos, insulinas o incluso gadgets que pueden servir para mejorar sensiblemente los controles glucémicos.

Es el caso, por ejemplo, de los medidores continuos de glucosa. Las compañías desarrolladoras de estos dispositivos que se han convertido en indispensables para miles de personas con diabetes apuestan cada vez más fuerte por mejorar esta tecnología. A buen seguro, cuando los primeros medidores continuos se encontraban en fase de desarrollo, más de un paciente se mordía las uñas a la espera de que salieran al mercado y pudieran acceder a ellos. Todavía les queda camino por recorrer y, sin duda, algunos años para que puedan llegar a todos los hogares donde se necesitan, pero suponen un buen ejemplo de cómo la ciencia y la tecnología, con esfuerzo, tiempo y paciencia, pueden dar frutos muy positivos e ilusionantes.

Es normal la frustración que se siente en ocasiones cuando se leen noticias e informaciones sobre nuevos estudios, nuevos desarrollos, que parecen no llegar nunca. Pero como bien indica Óscar López de Briñas en su blog, se trata de procesos muy complejos, y son tecnologías sometidas a mucha regulación.    Son necesarias muchas fases y pruebas para garantizar que el producto que llega luego al mercado es realmente fiable.

La principal ventaja de los medidores continuos de glucosa (CGM por sus siglas en inglés) es, lógicamente y como su nombre indica, la medición continua. Por otro lado, y al almacenar los datos y niveles glucémicos durante días, semanas o incluso meses, permiten al usuario analizar las curvas de tendencia de sus glucemias y tomar decisiones más acertadas para mejorar el control de su diabetes.

A diferencia de la medición capilar, la medición intersticial (habitualmente utilizada en los medidores continuos) no requiere de pinchazos y extracciones de sangre; se trata de un sistema que implanta una cánula bajo la piel para medir la cantidad de glucosa en el líquido intersticial. Aunque la medición en líquido intersticial supone un diferido de unos siete minutos respecto a la sanguínea, tiene la gran ventaja de ofrecer mediciones constantemente, además de la posibilidad de generar curvas de tendencia.

Aunque en palabras de Roque Cardona, Asesor de Diabetes Pediátrica para Fundación para la Diabetes, a día de hoy los sistemas de medición continua no permiten sustituir totalmente los controles clásicos de glucemia capilar, sí que ofrecen la posibilidad de disminuir de forma considerable el número de pinchazos. Además, es de esperar que en un futuro cercano sigamos viendo mejoras de sus prestaciones y posibilidades.

La medición continua es, por otro lado, una de las piedras angulares en el desarrollo den páncreas artificial, avance que se encuentra en una fase mucho más prematura. Pese a que ya ha habido pruebas exitosas en pacientes adultos y niños, todavía queda camino por recorrer. Según previsiones de Edward Raskin, del proyecto Bionic Pancreas, durante este año 2017 comenzaría una fase de aprobación de reguladores en Estados Unidos y la Unión Europea.

Compartir: WhatsApp